LA EPIFANÍA DEL SEÑOR

December 30, 2014  |  By  | 


SOLEMNIDAD DE LA EPIFANIA DEL SEÑOR CICLO B La manifestación universal del Salvador AMBIENTACION La fiesta de hoy, prolongación de la Navidad, tiene en nuestra liturgia romana como protagonistas a unos Magos de tierras extrañas que vienen a adorar al Mesías. El objetivo fundamental de esta fiesta es la «epifanía», o sea, la «manifestación» del Mesías como Salvador también a los pueblos paganos. El Ceremonial de Obispos la describe así: «en ella se celebran, en el Niño nacido de María, la manifestación de aquél que es el Hijo de Dios, el Mesías de los judíos y la luz de las naciones». El signo que muestran las lecturas de hoy es el de la luz. Para la Iglesia de Oriente hoy es el día de la Navidad, el día que Jesús se manifiesta como la Luz del mundo, el día que Dios eligió para manifestarse a todos los hombres a través de la pequeñez del hijo de María; eso significa Epifanía. Y hoy, en una jornada marcada por la ilusión infantil de los regalos, se nos ocurre una invitación para todos nosotros: la de caer de rodillas . 1. PREPARACION: Invoquemos AL ESPIRITU SANTO Espíritu Santo, ven a iluminar nuestra mente y a mover nuestro corazón para que, en actitud de escucha y disponibilidad, acojamos la Palabra que nos invita a dejar entrar en nuestra vida y en nuestra cultura el Evangelio de Jesús, como lo hicieron los Magos de oriente cuando se dejaron guiar por la estrella. Asístenos a quienes escuchamos la Palabra para que, en comunidad y sin diferencias de raza, lengua, región o cultura, construyamos la «civilización del amor» para que el mundo crea. Amén. 2. LEAMOS LA PALABRA: ¿QUÉ DICE el texto? Is. 60 , 1-6: « La gloria del Señor amanece sobre t i» El profeta Isaías no deja de gritar, anunciando un amanecer luminoso, a ese pueblo que, como nosotros, siente la oscuridad de la condición humana; y les hace ver que la claridad se extiende a todo el universo. El profeta, lleno de entusiasmo, anuncia cómo vendrán desde las regiones más lejanas a ofrecer sus regalos a Jerusalén, «incienso y oro». Esta lectura prepara así la de los Magos que vienen a adorar al Niño. El pueblo de Dios acaba de salir de la humillación, pero no ha conseguido una restauración total. El desaliento y desánimo parecen apoderarse de las gentes. Por

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