Proyecto12

October 27, 2014  |  By  | 


2 Ella llevaba unos pocos días viviendo fuera de Madrid, pero las últimas semanas apenas nos habíamos separado, y unos días sin verla me habían dejado muchas ganas de volver a estar con ella. Finalmente llegamos a su casa; un ambiente cálido que hacia la casa más acogedora tras el frio que azotaba en la calle. Una ducha reconfortante que situó a mi cuerpo a un estado de relax, una cama sobre la que descansar con la persona que más quiero recostada justamente a mi lado. Nos acurrucamos bajo la manta, su espalda situada contra mi pecho, mi aliento susurrándole a su oído, mis manos acariciando tiernamente su rostro y entre mis dedos deslizándose sus largos cabellos, el calor de nuestros cuerpos aislándonos del frio, sensaciones únicas, y afortunadamente la noche solo acababa de comenzar, mi cuerpo cada vez necesitaba más el contacto del suyo, mis caricias buscan provocarle algún estímulo, comencé a centrarme en sus puntos débiles, su cuerpo empezaba a reflejar la excitación que recibía, sus manos también buscaban en mi cuerpo algo que acariciar, la temperatura de la habitación era mayor, nuestras respiraciones se volvían más intensas, las caricias nos iban provocando un estado de excitación, mis labios comenzaron a rozar sus mejillas, se deslizaban despacio por su cuello, se entretuvieron besando sus pechos, viajaron disfrutando de su sensual cintura, recorrieron sus largas piernas y se deleitaron entre ellas. Sus manos apretaban con fuerzas mis hombros, su rostro se perdía en la profundidad de su almohada, su cara solo gesticulaba muestras de placer, ojos cerraditos, mordiéndose la comisura del labio inferior, su cuerpo entero retorciéndose de placer.