Boletin Informativo Noviembre 2014

January 5, 2015  |  By  | 


Página 2 CONCEPTO DE SANTIDAD Y LUCHA POR CONSEGUIRLA DEL SIERVO DE DIOS MIGUEL ÁNGEL BUILES P. Bernardo Calle mxy Para el Siervo de Dios Miguel Ángel Builes, la santidad consiste en hacer en todo la voluntad de Dios. Ese “hacer” abarca el cultivo de todos los talentos y gracias concedidas por Dios al ser humano. En otras palabras, y siguiendo el sentido de las parábolas de la semilla que el sembrador arroja a su campo, o los talentos que el rey entrega a sus servidores, el Siervo de Dios sentía la obligación de dar al máximo de lo que Dios le había otorgado. Pero ese “hacer” nace del corazón no como un simple servicio, sino por amor . Esa fue la lógica que empleó, la base o trípode sobre la cual fundamentó su vida y sus obras: 1- La gloria de Dios en todo; 2- La salvación de las almas; 3- La santificación personal. Este Plan o Proyecto de Vida hace que la persona no sea un simple administrador de bienes ajenos, sino que produce una íntima unión con Dios, según este pensamiento expresado en M.T.E. 7 “La vida espiritual se resume en estas palabras: La guarda del corazón. Esta guarda del corazón consiste en ser tan dócil a las menores inspiraciones a la gracia, que Jesucristo pueda vivir perfectamente en nosotros, adherido a nosotros y nosotros adheridos a Él” El deseo de santidad del Fundador germinó en el hogar. Así escribía a su madre: “Perdóname , madre, pero no se pueden atajar estas reflexiones que se vienen naturalmente al correr de la pluma. Además, mis secretos son para usted solita; porque si usted fue tan buena que me quiso santo desde que fui niño, ahora que comprendo mejor el secreto de la santidad, he de esforzarme por ser santo, ya que usted no se propuso otra cosa al darme la vida, ofrecerme a mi madre María antes de nacer, llamarme Miguel Ángel ” . La santificación personal fue para el Obispo una preocupación constante desde los primeros años de su sacerdocio y durante todos los años de su episcopado, pero en sus últimos años, esa preocupación por su santidad se convirtió en una obsesión. En su Diario, año 59,L.8, escribe “ Si soy el primero en la jerarquía en mi Diócesis, debo andar delante de todos, clero y pueblo, debo sobresalir en ciencia y en virtud: luego, debo sobresalir en santidad; pero, Dios mío, ¿estoy cumpliendo este deber inherente a mi cargo? En otro lugar, en el mismo año (L.VIII- 136) escribe: “Pero es hora ya de reanudar nuestras reflexiones sobre mi santidad como Obispo. Pero antes de ser Obispo fui “hombre” y, como tal, tengo que ser santo. Esto es de razón natural, ya que mi Dios es mi principio y mi fin como hombre. La doctrina dice: “Dios creó al hombre para conocerle, amarle y servirle en esta vida y después, verle y gozarle en el cielo.” (Mayo 28 -59-p.141) Luego, como simple cristiano, como miembro de la Iglesia, tengo que ser santo, porque la Iglesia es santa en su divino Fundador, santa en su fin, santa en sus medios para lograr su fin; santa igualmente en sus miembros, como enseña la sagrada Teología: Cristiano significa vivir en Cristo”. ¿Qué haré yo después de 35 años de episcopado? No tengo más que hacer sino hacerme santo. En otro lugar anota: “Mi obligación de ser santo, y santo de verdad, tiene muchos motivos, Señor: mis padres tan buenos,

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