Contenido SUCESIONES SUCESION Se considera a la sucesión como respuesta cultural a la muerte, instalada en los pronombres personales y según la teoría de las respuestas jurídicas. Se utiliza la propuesta de construcción integrativista tridimensionalita de la teoría trialista del mundo jurídico, que incluye una realidad social de repartos de potencia impotencia (lo que favorece o perjudica a la vida humana), captados normativamente y valorados por un complejo de valores que culmina en la justicia, para estudiar el fenómeno sucesorio en relación con las características comunes a todo fenómeno jurídico, a las ramas del Derecho y a sus horizontes de tiempo y espacio. Palabras clave: Sucesión- Teoría de las respuestas jurídicas-Integrativismo-Tridimensionalismo - Teoría trialista del mundo jurídico - Teoría General del Derecho -Ramas del mundo jurídico - Autonomías - Historia del Derecho - Derecho Comparado. - La sucesión “mortis causa” pone a alguna o algunas personas en el lugar de otra, cuya personalidad se ha extinguido, a través de un nexo establecido entre ellas Como entendemos que la vida en sentido amplio es una continuidad, afirmar que la vida de una persona se ha extinguido, así como considerar que ha comenzado, y establecer que hay un “nexo” entre personas es el producto de recortes generadores de “construcciones” Los debates acerca de la muerte relacionados con las posibilidades de los Trasplantes han llamado especialmente la atención sobre la “procesualidad” de la muerte “física”; en realidad la vida de una persona y su “extinción” son sumamente complejas. Tal vez pueda entenderse que, de cierto modo, comenzamos a vivir con el principio de la vida en el Planeta y quizás terminaremos de morir cuando ella se extinga. Cada cultura tiene una concepción diferente de la vida y de la muerte y, de manera consecuente, de la sucesión Creemos que a menudo, como lo decía Gabriela Mistral, “Los huesos de los muertos / pueden más que la carne de los vivos” y nos parece que mucho se edifica sobre ellos, tampoco dejamos de lado el carácter “fáustico” de Occidente, donde tanta resistencia hay al morir, pero el “hombre débil “de la postmodernidad es de cierto modo también “amortal”