Fotografía coherente
Fotografía cada producto sobre el mismo fondo y desde el mismo ángulo
Un catálogo de productos es una lista estructurada de los productos que vende una empresa, presentados con descripciones, imágenes, especificaciones y precios para que los compradores puedan comparar opciones y decidir qué pedir.
Los catálogos existen impresos, como documentos digitales o en ambos formatos. Algunos se crean para clientes que exploran una colección. Otros se crean para comerciales, distribuidores y equipos de compras que necesitan especificaciones exactas y códigos de pedido. El formato cambia. La función no: dar al comprador todo lo que necesita para elegir, sin tener que llamar.
Un catálogo de productos completo incluye una portada, un índice, fichas de producto con nombres y descripciones, especificaciones, precios y datos de contacto. La mayoría también añade promociones, información de pedido y un siguiente paso claro. Los catálogos B2B añaden códigos de pedido, cantidades mínimas de pedido y especificaciones técnicas.
Marca el tono y anticipa lo que hay dentro
Permite a los compradores ir directamente a una categoría
Nombre, descripción, imagen, SKU, dimensiones, materiales
El detalle técnico que un comprador necesita para comparar
Precio de lista, precios por niveles o una línea para solicitar presupuesto
Agrupadas según cómo compran los clientes, no según tu organigrama
Novedades, packs, ofertas de temporada
Cómo hacer realmente el pedido
Lo único que quieres que el lector haga a continuación
Fotografía cada producto sobre el mismo fondo y desde el mismo ángulo
Empieza con una plantilla que ya tenga la portada, el índice, las fichas de producto y las páginas de pedido, y sustitúyelas por tus propios productos.
Ver plantillas de catálogo arrow_forwardHay cuatro tipos principales: catálogos digitales, catálogos de ecommerce, catálogos mayoristas y catálogos B2B. Digital y ecommerce describen dónde vive el catálogo. Mayorista y B2B describen quién compra y cómo hace el pedido. La mayoría de las empresas usa más de uno a la vez.
Un catálogo online que se puede compartir o un flipbook interactivo. Un solo enlace que actualizas en el mismo sitio, con datos de interacción asociados a cada lector.
Fichas de producto gestionadas desde una base de datos en una tienda online. El comprador navega y paga en el mismo lugar, así que el catálogo de productos de ecommerce y el pago son un solo sistema.
Un catálogo mayorista está pensado para minoristas que compran stock para revender. Se centra en el detalle del line sheet: unidades por caja, cantidades mínimas de pedido y niveles de precios profesionales en lugar de precios de venta al público.
Un catálogo para empresas que compran para sus propias operaciones y no para revender. Incluye códigos de pedido, precios por contrato y las especificaciones técnicas que un equipo de compras necesita para emitir una orden de compra.
Un catálogo de productos muestra toda tu gama con el detalle que un comprador necesita para elegir. Una lista de precios muestra solo las condiciones comerciales. Un folleto cuenta una historia sobre unos pocos productos. Un lookbook vende una colección a través de las imágenes. Se solapan, y los equipos a menudo necesitan varios.
| Documento | En qué se centra | Cuándo usarlo | Extensión habitual |
|---|---|---|---|
| Catálogo de productos | Toda la gama, organizada por categorías | El comprador necesita comparar y elegir | De 4 a 64 páginas |
| Lista de precios | Precios, condiciones, códigos de pedido | El comprador ya sabe lo que quiere | De 1 a 8 páginas |
| Folleto | Un relato en torno a unos pocos productos | Estás presentando o explicando algo | De 2 a 12 páginas |
| Lookbook | Estilismo e imágenes | Estás lanzando una colección | De 8 a 40 páginas |
| Line sheet | Surtido más precios mayoristas | Un comprador minorista hace un pedido mayorista | De 1 a 20 páginas |
| Ficha técnica | Detalle técnico de un solo producto | Un ingeniero o prescriptor necesita cifras exactas | De 1 a 4 páginas |
Marcas mayoristas, distribuidores y fabricantes usan Flipsnack para sustituir sus catálogos de productos impresos por catálogos digitales: cientos de catálogos publicados en distintas regiones a partir de una sola plantilla de marca, y compartidos como un solo enlace en lugar de una reimpresión.
El patrón se repite en el retail, el suministro industrial y la distribución B2B. Datos de interacción en lugar de suposiciones, precios profesionales protegidos tras enlaces por cuenta y una producción de catálogos que sigue el ritmo de la gama.
«Para nosotros, Flipsnack no es solo nuestro catálogo. En realidad es todo nuestro sistema de ventas B2B.»
345
catálogos interactivos
Distribuidos en 17 países europeos, con 76.300 visualizaciones y 8.800 descargas.
300%
operaciones en tienda más rápidas
Tras sustituir los catálogos impresos por un solo enlace que cada tienda puede escanear.
650%
más interacción
En catálogos de productos compartidos como flipbooks interactivos en lugar de PDF.
50%
de los ingresos procede del catálogo
La mitad de todas las ventas empieza ahora en el propio catálogo digital.
Un catálogo de productos es importante porque permite al comprador decidir sin tener que preguntarte nada. Acorta el camino del interés al pedido, reduce las preguntas que tu equipo comercial responde a mano y hace que todos los canales muestren los mismos precios y especificaciones.
Los compradores comparan opciones, revisan especificaciones y eligen una talla sin esperar una respuesta.
Dimensiones, materiales, plazos de entrega y códigos de pedido están en un solo lugar y no en la bandeja de entrada de un comercial.
Nombres de producto, descripciones y categorías claros dan a los buscadores algo que indexar.
SKU, unidades por caja y cantidades mínimas de pedido aparecen junto a cada producto.
Comerciales, distribuidores y equipos regionales citan todos el mismo documento.
Un cambio de precio es una edición, no una tirada, así que actualizar cuesta lo mismo con 100 o con 10.000 SKU.
Crea un catálogo de productos en cinco pasos: reúne los datos de tus productos, agrúpalos en categorías que los compradores reconozcan, redacta y fotografía cada ficha, maqueta las páginas y, por último, publica y comparte el catálogo como un enlace.
Recopila nombres, SKU, dimensiones, materiales, precios y estado del stock en una sola hoja de cálculo, o expórtalos desde tu PIM o ERP. Corrige las incoherencias ahora, no en la maquetación.
Ordena los productos según cómo compran los clientes: por uso, estancia, gama o aplicación. Las categorías deciden lo rápido que alguien encuentra la página que busca.
Da a cada producto un nombre, una descripción breve y las especificaciones que los compradores comparan. Fotografía todos los productos de la misma forma para que las páginas sean coherentes.
Empieza con una plantilla o una retícula: portada, índice, aperturas de categoría, páginas de producto y, al final, información de pedido y contacto.
Publícalo como catálogo digital y comparte un solo enlace por email, código QR o inserción. Actualiza el mismo archivo cada vez que cambien los precios o los productos.
La mayoría de los problemas de un catálogo empiezan en cuanto el archivo sale de tus manos. Los equipos tardan entre cuatro y ocho semanas en producir un catálogo y luego no saben cuántos pedidos generó. Tres fallos explican casi todo.
01
Actualizas la hoja de cálculo. El catálogo que tiene tu comprador en la bandeja de entrada sigue mostrando los precios del trimestre pasado. Ventas da la cifra equivocada o se pasa la llamada corrigiendo el documento que enviaste.
02
Un PDF estático no te dice nada. Ni qué productos atrajeron la atención, ni si alguien abrió la página cuatro, ni qué distribuidor lo leyó de verdad. Distribuyes a ciegas.
03
Los equipos regionales editan sus propias copias. Alguien crea una versión específica para un cliente. Seis meses después nadie sabe qué archivo es el actual, y tres de ellos siguen circulando con tu logotipo.
Cada uno de estos fallos cuesta lo mismo: una reimpresión o un rediseño, y un comprador que mira información equivocada mientras decide si te hace un pedido.
Hay tres opciones realistas, según la capacidad de diseño que tengas.
La opción más rápida si ya tienes las fotos y los textos de tus productos. Inserta tus productos, aplica los colores y las fuentes de tu marca y publica. No necesitas conocimientos de diseño.
Ver plantillas de catálogo de productos arrow_forwardSi maquetas tú mismo, la retícula, la tipografía y la estructura de categorías deciden si los compradores pueden orientarse.
Leer nuestra guía de diseño de catálogos de productos arrow_forwardEl equipo de diseño interno de Flipsnack crea catálogos con tu marca, convierte PDF estáticos en plantillas editables y configura plantillas preparadas para datos. Servicio adicional de pago.
Solicitar presupuesto de diseño arrow_forwardCon un catálogo digital, editas el documento en vivo y todos los enlaces existentes se actualizan. El comprador que guardó tu enlace el mes pasado ve hoy los precios actuales. Sin reimpresión, sin archivo nuevo, y tus datos de interacción se mantienen intactos.
Sube un PDF existente y edita el texto y las imágenes dentro de Flipsnack: el mismo enlace, con el contenido actualizado.
Sí. Un catálogo digital registra visualizaciones, tiempo por página, clics y descargas, además de mapas de calor que muestran dónde miraron realmente los lectores. Envía un enlace rastreable distinto a cada distribuidor y compáralos. Un catálogo impreso no te ofrece nada de esto.
Usa esas estadísticas del catálogo para reorganizar la próxima edición, o conecta Google Analytics para verlas junto al resto de tus informes.
Publica un solo catálogo y controla quién ve qué. Envía enlaces rastreables por cuenta, restringe el acceso con contraseñas o enlaces no listados y mantén los precios confidenciales fuera de la web pública. Las versiones regionales siguen separadas sin convertirse en seis archivos sin control.
Añade etiquetas de producto y una lista de compra para que los compradores marquen cantidades y te envíen la lista directamente.
La gestión de catálogos es el trabajo de mantener los datos de producto precisos y publicarlos allí donde los compradores los ven. Un feed de productos es el archivo que mueve esos datos entre sistemas. Un PIM es donde viven los datos. El catálogo es lo que publicas a partir de ellos.
Organizar, actualizar y mantener la información de producto para que cada catálogo que publiques muestre los mismos datos actuales.
Un archivo estructurado, normalmente un CSV, una exportación XML o una hoja de cálculo, que lleva los datos de producto de un sistema a otro.
Product information management (gestión de la información de producto): el sistema que almacena y gobierna tus datos de producto. El PIM es la fuente, el catálogo es el resultado.
Los tres se venden como si fueran lo mismo, y no lo son. Unos datos de producto desordenados son un problema de PIM: una herramienta de catálogos no lo resolverá. Unos datos limpios que aun así tardan tres semanas en publicarse son un problema de catálogo. La mayoría de los equipos conecta ambos, de modo que el catálogo se genera a partir del feed y las actualizaciones fluyen automáticamente.
A partir de cierto tamaño, el catálogo deja de ser un problema de diseño y pasa a ser un problema de control. Doce regiones, cuatro líneas de producto, miles de SKU, y todo el mundo necesita un catálogo la semana que viene.
Bloquea las plantillas para que los equipos regionales actualicen el contenido sin romper el diseño. Asigna roles y permisos por espacio de trabajo. Publica en tu propio dominio. Cada equipo avanza rápido y cada catálogo respeta la marca.
Conecta un feed de productos desde Excel, CSV, un PIM o un ERP y genera catálogos a partir de tus datos de producto. Sincroniza los cambios en todos los catálogos con un clic. Detecta automáticamente los SKU para que los PDF de impresión sean comprables. Un catálogo que tardaba tres semanas en maquetarse se convierte en una plantilla que rellenas.
Un catálogo de productos es una lista estructurada de los productos que vende una empresa, presentados con descripciones, imágenes, especificaciones y precios para que los compradores puedan comparar opciones y decidir qué pedir. Los catálogos pueden ser impresos, digitales o ambos.
Un catálogo completo incluye una portada, un índice, fichas de producto con descripciones e imágenes, especificaciones, precios, categorías, datos de contacto y de pedido, y una llamada a la acción. Los catálogos B2B añaden códigos de pedido y cantidades mínimas de pedido.
Un catálogo de productos muestra toda tu gama con el detalle que un comprador necesita para elegir: imágenes, descripciones, especificaciones. Una lista de precios muestra solo las condiciones comerciales: precios, códigos de pedido y condiciones. Los catálogos ayudan a decidir; las listas de precios ayudan a quien ya ha decidido.
Los catálogos B2B se dirigen a compradores profesionales e incluyen precios por niveles o por volumen, cantidades mínimas de pedido, códigos de pedido y especificaciones detalladas. Los catálogos B2C se dirigen a consumidores y se centran en imágenes de estilo de vida, colecciones seleccionadas y promociones. El B2B vende certeza; el B2C vende deseo.
Publícalo como catálogo digital. Editas el documento en vivo y cada enlace que ya compartiste muestra la versión actualizada: la misma URL, precios actuales, sin reimprimir ni reenviar. Los datos de interacción continúan tras la actualización.
Encuentra el formato que encaja con cómo hacen sus pedidos tus compradores y descubre cómo cada uno mejora la forma en que publicas, compartes y actualizas tu catálogo.