Jugar a jugar

October 21, 2014  |  By  | 


Jugar a jugar Todo empezó con un error al teclear, o más bien un despiste. Leo había entrado en Playnet, la red mundial de jugadores conectados mediante las líneas telefónicas, y, tras introducir su dirección electrónica y el seudónimo que solía utilizar en estas ocasiones -Galileo-, empezó a teclear una propuesta de juego. Quería encontrar un compañero para jugar a las damas chinas, pero después de escribir «Quiero jugar a», repitió la palabra jugar. Repetir una palabra cuando se escribe a máquina o con el ordenador es un error bastante común, pero en este caso el lapsus dio lugar a una frase divertida y un tanto inquietante: QUIERO JUGAR A JUGAR ¿Cómo sería «jugar a jugar»?, se preguntó Leo. Jugar a detectives o exploradores es hacer como si uno fuera un detective que está siguiendo la pista de un criminal inexistente o un explorador que se adentra en una selva imaginaria. Es hacer como si... Luego «jugar a jugar» sería hacer como si se estuviera jugando... Leo sintió un ligero vértigo interior, como siempre que se enfrentaba a una idea que no conseguía aferrar. Se sentía como Alicia persiguiendo al Conejo Blanco y cayendo por el pozo que parecía no tener fondo. Jugar a jugar... De pronto se le ocurrió un ejemplo: si él y varios amigos se sentaran alrededor de una mesa y, con unos cromos en la mano, jugaran a ser pistoleros del Oeste que están jugando una partida de póquer en un saloon, estarían jugando a jugar al póquer. Ésa sería una manera de «jugar a jugar»... Sus reflexiones se vieron interrumpidas por un inesperado centelleo de la pantalla de su ordenador, en la que aparecieron las palabras: JUGUEMOS A JUGAR HAL Leo sintió un cúmulo de emociones diversas: excitación, sorpresa, alegría, desconcierto, y también un punto de inquietud. Aquello era muy extraño... Aunque tal vez «jugar a jugar» fuera un juego que existía desde hacía tiempo y tenía sus adeptos, y él ni se había enterado. Sí, 2 www.dagazlibros.com eso era lo más probable. A Leo le encantó la idea de que su lapsus al teclear le hubiera abierto una puerta desconocida, lo hubiera conectado con un club de