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LAZARILLO DE TORMES

Ale Aranza


Published on November 29, 2014

LAZARILLO DE TORMES 2 Que con su venida mejoraban las comidas, le fui tomando cariño. El siempre traía pan, Pedazos de carne y leños para que nos calentáramos en el invierno. De modo que mi madre me dio un hermano negrito, al que yo alegraba y ayudaba a calentar. Recuerdo que hallándose el negro de mi padrastro con el chiquillo, como el niño veía a mi madre y a mi blancos y a él no, huía hacia donde mi madre, con miedo, y señalando con el dedo decía: -Madre: ¡cuco¡ Yo, pesé a que era pequeño, repare en a palabra de mi hermanito y dije entre mí: ``! Cuantas personas debe haber en el mundo que huyen de otros porque no se ven así Mismos ¡’’. Quiso la suerte que la unión del zaide (así se llamaba el negro) llegara a oídos del Mayordomo. Este investigo y descubrió que zaide robaba la mitad de la cebada que le Entregaban para las bestias; que daba por perdidas las mantas y las sabanas de los caballos, y que cuando no tenía otra cosa, sacaba las herraduras de los animales, y el producto de esto lo usaba para la crianza de mi hermanito. Le probaron eso y todavía mas. Me preguntaba con amenazas y yo, asustado, respondía, descubriendo con miedo todo lo que sabía. Hasta conté de una herraduras que vendí a un herrero, por orden de mi madre.