Naranjo Claudio - Las perturbaciones del amor

November 21, 2014  |  By  | 


EL MISTERIO INNOMINADO Después de terminar una charla acerca de «los males del amor y los males del mundo» en la Universidad de Deusto, hace ya algunos meses, uno de los asistentes me objetó no haber ofrecido una definición del amor. Tras haber hablado durante más de una hora sobre lo que no es el amor, pensé: ¿No ha valido acaso esto más que una definición? ¿No ha sido más elegante dejar el misterio innominado, sin entrar en argucias racionalistas? y me contuve de responder: «¿Acaso se da una definición de Dios en los Evangelios?» Si no se equivoca San Juan al afirmar que Dios es amor, ciertamente la tarea de una definición preliminar no es sencilla. Me viene a la memoria la reflexión de Idries Shah acerca de un hombre que enseñaba que el «árbol era bueno» Había decidido que toda perfección y belleza estaba contenida en el árbol, que daba fruta, refugio y materia prima para artesanías, sin plantear exigencias. Sus seguidores amaron los árboles y los adoraron en bosques y selvas durante diez mil años, y comenta Shah que esta gente confundía lo inmediato con lo real, en forma semejante a como el hombre se confunde acerca del amor en sus ideas actuales: «Sus ideas más sublimes del amor, si sólo lo supiera, pueden tenerse por las más bajas de las percepciones posibles del amor verdadero.» 1 Por más que no intente una definición del amor que aspire a apuntar su naturaleza íntima, me parece oportuno observar que, si es legítimo concebir el amor como algo más allá de sus diferentes formas, será éste algo común en una serie de experiencias diferentes que no vacilamos en denominar así. ¿Qué es aquello que tienen en común el amor entre los sexos, el amor maternal, el amor admirativo a un amigo y la benevolencia para con un compañero de trabajo o de curso?.

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